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domingo, 6 de enero de 2013

Maravich: el genio que nunca ganó

Earvin "Magic" Johnson (1959) es el arquitecto principal del glorioso Showtime de Los Angeles Lakers en los 80. Un base de 2'06 que hacía magia botando el balón. Siempre con una sonrisa. Asistente prodigioso, anotador implacable, su récord de triples-dobles sólo encuentran rival en el mítico Oscar Robertson. Su repertorio era inacabable: pases mirando al tendido, contraataques vibrantes, dribilings imparables; nadie hacía mejores trucos que Magic.  Hacía real cada jornada lo que otros ni se atrevían a imaginar. Su rivalidad con Larry Bird cambió la NBA y el baloncesto moderno.

Jason Williams (1975), Steve Nash (1974), Chris Paul (1985), Rajon Rondo (1986), más recientemente Ricky Rubio (1990)... son muchos los bases que en los últimos tiempos se han caracterizado por convertir la NBA en un concurso de talento. Continuaron - continúan algunos - el gusto por el espectáculo, por el más difícil todavía. Siguieron la estela de Magic. Pero Magic también fue admirador antes que admirado. En una entrevista, el eterno 32 de Los Angeles Lakers declaró que una de sus inspiraciones a la hora de jugar tiene nombre, apellido y apodo: Pete "Pistol" Maravich (1947).

Hoy 6 de enero de 2013 se cumplen 25 años de la temprana muerte de Maravich. Un pionero, quizá uno de los grandes responsables de que el baloncesto se entienda como espectáculo. Magic Johnson sublimó el Showtime, Pistol Maravich fue uno de los precursores. Un mago con el balón, pero con una capacidad endiablada para la anotación. Pocas veces un sobrenombre fue tan adecuado. Durante su etapa universitaria promedió 44 puntos por encuentro. Nadie osa siquiera inquietar esta marca tremebunda. Casi una treintena de partidos superando los 50 puntos. Todo suena extraterrestre en el Maravich de la NCAA

Maravich era un cañonero con un gusto especial por la poesía. Martilleaba incesantemente a sus rivales a base de lanzamientos certeros mientras hacía las delicias de la grada con pases y jugadas - literalmente - imposibles. Los guarismos del base en la liga de los mayores reflejan del mismo modo su inconmensurable talento. Llegó a proclamarse máximo anotador de la NBA con 31 puntos de media en una temporada . Atlanta Hawks (1970-1974), New Orleans Jazz (1974-1979), Utah Jazz (1979) y Boston Celtics (1980) son los equipos que disfrutaron de su talento. Y de su genio. A cambio, Maravich recibió aplausos del público y críticas feroces de jugadores y prensa. Los primeros veían exagerados sus salarios - no obstante, acordes a un jugador de tanto talento- y, en ocasiones, no entendían sus peculiares decisiones durante el juego. Incluso si acababan en espectaculares canastas. Los celos siguieron a Maravich durante toda su carrera. Como a todos los que son diferentes. Por otra parte, la prensa alababa al pistolero por su talento innato pero señalaban agriamente que era incapaz de llevar a un equipo hacia el anillo. Apuntaban a una flagrante falta de carisma, a ese hambre que define a los grandes. Pete "Pistol" Maravich jugaba para divertir y para divertirse.

 Problemas familiares, lesiones graves y muy seguidas en el tiempo - ambas rodillas -, una enfermedad que le hizo sufrir un declive físico; todo marcó el bagaje de Maravich en la NBA. Anunció su retirada a los 32 años, con todo por ganar y nada por demostrar.

Pete "Pistol" Maravich era un artista. Incomprendido en su época. Como tantos otros. Si hubiera sido un pintor postimpresionista holandés del siglo XIX, no habría vendido un solo cuadro en vida. Pero sería recordado por todos. Imitado por otros. Si hubiera sido música, sería un jazz alocado, espontáneo y brillante. Cuando un base talentoso - sobre todo si es caucásico - comienza a hacer ruido en la mejor liga del mundo - véase Ricky Rubio -, súbitamente comienza a surgir el nombre de Maravich

El playmaker que sólo encuentra parangón en jugadores del nivel de Magic o Bob Cousy murió a los 40 años. Un ataque al corazón fulminó a Pete Maravich jugando un partido de baloncesto en la humilde pista de la Iglesia Evangélica de Pasadena (California, EEUU). Lejos de focos y cámaras. Practicando el deporte que le había dado todo y nada. Historia de un genio que nunca ganó.

FUENTES:
http://www.marca.com
http://es.wikipedia.org/wiki/Pete_Maravich
http://www.nba.com
http://www.jotdown.es
www.google.es
www.youtube.com Créditos a PetePistolMaravich

jueves, 15 de noviembre de 2012

Jordan inmortal

Faltan 58 segundos para que acabe el partido en Salt Lake City. Empate a 83 entre Bulls y Jazz. Unos buscan certificar el anillo. Otros buscan empatar la serie y forzar el séptimo partido. Balón para Utah Jazz.

Stockton sube y espera que Malone se mueva. Pugna unos segundos con Ron Harper. Malone ya está en su sitio. Le llega la pelota y se dispone a postear. El reloj sigue corriendo. Toda la atención cae sobre "El cartero". Es el mejor 4 de la NBA. Se va a jugar la canasta. Rodman le echa el aliento. No  puede girar. Scottie Pippen acude al rescate. Pero, ¿dónde está Stockton? Mientras Malone parece hacerse el hueco necesario para encarar el aro, Stockton se ha deslizado entre las líneas enemigas. Colocándose en paralelo a su compañero. De soslayo, el 32 ve al 12. Libre de marca. El balón vuela de un lado al otro de la pista. Stockton recibe. El posteo de Malone había desordenado a los Bulls momentáneamente. Cuando Harper acude a bloquear el lanzamiento de 3 de Stockton ya es tarde. Nunca llegó. "La informática a su servicio, ordenadores Stockton", dijo el genial Andrés Montes en la retransmisión del partido. El Delta Center explota. Tres puntos arriba. El séptimo partido, más cerca. Phil Jackson pide tiempo muerto.

Quedan 41'9 segundos para el final.

John Stockton tenía 36 años. Líder histórico de asistencias y robos  de la NBA. Karl Malone no cumplía los 35. Sólo Abdul-Jabbar ha anotado más puntos que él en la NBA. Juntos formaban una de las parejas más determinantes. El pick n' roll hecho arte. Era su última oportunidad. Ahora o nunca.

Pero en el equipo de enfrente jugaba Michael Jordan.

Se reinicia el juego desde saque de banda.  Balón para Jordan que encara, se deshace de su marcador con pasmosa facilidad y anota una canasta sencilla. 86-85 a favor de Utah Jazz. 37'1 segundos.

Stockton vuelve a subir el balón. Vuelve a botar. Vuelve a esperar hasta que Malone se abra hueco y busque su jugada. Malone vuelve a hacerlo. Tiene el balón en sus manos. Pero algo ocurre. Repetimos, en los que visten de rojo juega Michael Jordan. Un titán imparable en ataque. Un dolor en defensa. Jordan suelta a su par en la zona. Como un rayo, actúa. Se acerca por detrás y roba el balón a Malone. Le quita la cartera, el balón y el anillo. Quedan poco menos de 20 segundos para el desenlace. Y el peor escenario posible se plantea para los intereses del equipo melómano: el balón lo tiene Michael Jordan.

El señor de todos los aclarados. El 23 se lo toma con calma. Sabe que va a anotar. Sólo tiene qué elegir cómo y cuándo. Incluso se toma su tiempo. No se precipita. Le defiende Bryon Russell.

 Corta Pippen. Es el momento. Jordan arranca. Se va hacia la derecha. Russell le sigue. El mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos frena de golpe. Russell pierde el rumbo tras la brillante maniobra del 23. Cae al suelo y desde allí sólo puede observar como Michael Jordan se eleva y lanza a canasta.

El balón entró. Jordan fue Jordan una vez más. Sumó su sexto anillo. Después del partido, emprendió se segunda retirada. La penúltima, pero esa es otra historia.

Sports Illustrated ha publicado la lista de las 100 mejores fotografías de la historia del deporte. La número uno de la lista es la protagonizada por Michael Jordan suspendido en el aire, con Bryon Russell recuperando la verticalidad y la grada del Delta Center diciendo adiós al anillo.


















Fuentes:
http://www.youtube.com
http://es.wikipedia.org/wiki/Michael_Jordan
http://es.wikipedia.org/wiki/John_Stockton
http://es.wikipedia.org/wiki/Karl_Malone
www.google.es